Niño de Elche, Antonio Orihuela e Isaías Griñolo: Los Flamencos

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Bajo el proyecto global de Cantes Tóxicos se cobijan LOS FLAMENCOS, un grupo artístico multidisciplinar vinculado a la Plataforma Independiente de Estudios Flamencos (PIE, http://www.pieflamenco.com/), un proyecto de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA arteypesamiento) con la colaboración de la Bienal de Flamenco de Sevilla. La intención de este proyecto es mantener viva la tradición flamenca y a la vez participar en la absoluta modernidad de lo que el flamenco significa.LOS FLAMENCOS es una propuesta de trabajo colaborativo que nace con el proyecto Estaban tan hechos a perder. Para ese trabajo se unieron el cantaor Niño de Elche, el artista Isaías Griñolo y el poeta Antonio Orihuela. Se constituyen como un grupo de trabajo consciente de las múltiples formas de hibridación y contaminación que se han dado y se siguen dando en torno a lo que se llama cante flamenco.Tras esa primera experiencia nació Cantes Tóxicos, un proyecto que ellos mismos definen como una máquina de trovar que desde el conflicto canta nuestros días. Ante cada nueva propuesta de trabajo el grupo va sumando colaboraciones, como los poetas David Pielfort e Isabel Pérez Montalbán, o la cantaora Rocío Márquez.El proyecto CANTES TÓXICOS, parte del convencimiento de que las formas del cante, el toque y el baile flamenco han generado un campo sólidamente definido, aunque sea una definición a mitad de camino entre el mito y la superstición, pero con perfiles en sus bordes, en sus fronteras, en sus límites canónicos en donde se agita, se disuelve y confunde con otras formas… para allí hibridarse, contaminarse, hacerse tóxico hasta el extremo de lo desacogedor, lo inaceptable, lo que bascula entre él y otras expresiones que cuesta reconocer como flamencas aunque conserven rasgos de su estética, su arte, su visualidad…Nuestra intención es aplicar sobre esa frontera un análisis antropológico y sociológico, un estudio cultural dispuesto recoger estas distorsiones que se materializan en la narración de los mitos y la utilización y formalización llevada a cabo por los medias, la publicidad, la música, la poesía, la coreografía o el cine. Para desde ellos elaborar una geografía de la frontera donde se hagan visibles los mecanismos y las herramientas del contagio, de la hibridación, del parasitismo, de lo distinto que amplía la misma escena flamenca en la idea de generar un tejido que refleje la alteridad del mundo flamenco, lo que también está ahí y está en él.

Recorrer sus bordes abriendo puertas o sencillamente haciendo trampas y trampillas por las que acceder a otros universos creativos ocultos o invisibles desde el centro, habitados por dimensiones más opacas, más defectuosas, más extremas, más tóxicas… tal vez con ello sea posible vislumbrar en esas afueras, esos límites, donde se encarnan lo arcaico, lo elemental y desmesurado que desde el purismo se defiende como sólo posible en el centro inmaculado e intangible de lo que llamamos flamenco.

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